Yo también sé copiar y pegar (o el sueño de ser García Márquez)
[edit: un usuario ha tenido a bien enviar este post a menéame. Allí han quedado algunos comentarios que pueden ser interesantes].
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Recuerdo cómo, hace años, la publicación de la, por entonces, última novela de Gabriel García Márquez (El amor en los tiempos del cólera) vino rodeada en algunos círculos de cierta polémica porque se decía que la había escrito con ayuda de una computadora.
Este comentario provoca risa hoy día pero estamos hablando de mediados-finales de los 80, “tiempos del cólera” de los ordenadores personales, incipientes, desconocidos, apenas introducidos en ciertos medios iniciados: programadores, visionarios, devotos, jugadores, investigadores (incluidos algunos intelectuales).
Recuerdo que parecía que la novela no tuviese ningún mérito porque el ordenador había hecho todo el trabajo: tal era el desconocimiento sobre la materia que quizá se consideraba que los personajes, episodios, diálogos, habían sido creados por una especie de inteligencia artificial (concepto entonces prácticamente inexistente, excepto, quizá, en el cine de Ciencia Ficción –2001, Solaris…-) liberando al autor de todo esfuerzo creativo. Matrix vino mucho después aunque 1984 había sido mucho antes.